tango salón
tango salón
El tango salón es un estilo para compartir - © efraindavila.com

Coordinar a través de un abrazo contenedor el próximo paso de la pareja, escuchar el cuerpo del otro, tomarse con un extraño y a ojos cerrados entregarse por completo al compás, eso es el tango salón.

El tango salón con siglos de historia, comenzó a bailarse entre hombres y luego en los burdeles. Para la época era un baile promiscuo pero la Belle Epoque le dio una oportunidad. Buenos Aires imitaba las modas de Paris, y allí por 1915 se baila por primera vez en sociedad, en el Palais de Glace. Así se acepta finalmente este baile, que hoy nos identifica en el mundo.

Esta danza, contrario al tango escenario, no precisa de una coreografía previa, por eso se puede bailar con un desconocido. Muchos dicen que ni siquiera es necesario saber bailar, solo encontrar un conductor con abrazo firme y una marca clara para iniciarse en el 2x4.

Si bien las tanguerias, los show for export o los grandes despliegues escénicos están muy de moda, muchos turistas prefieren meterse en el mundo del tango como reales tangueros. Lo ideal para esto es asistir a una milonga, donde todavía se baila tango salón y poder presenciar el verdadero tango.

Animarse a bailar y sorprenderse de entender lo que un extraño puede decirnos sin decir, sin duda es lo llamativo de este estilo. Sin alardearse de contar con grandes saltos o figuras en alto que dejen boquiabierto al espectador, el tango salón es un estilo para compartir, que finalmente nos deja sin aliento.
Efraín Dávila
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