musicalidad del tango
musicalidad del tango
El bandoneón, instrumento emblemático del tango - © viajeportango.com

El tango nace allá por fines del siglo XIX, comienza a expresarse a través de la guitarra. Rápidamente se integran la flauta y el violín. Sin embargo, el sonido característico del tango, ese 2x4 que pronuncian las orquestas, corresponde a nuevos integrantes. La guitarra fue reemplazada por el piano y ya sin la flauta se suman el contrabajo y el principal protagonista, el bandoneón.

La guitarra, aquella que supo acompañar por todo el mundo a Carlos Gardel fue la primera que se escucho en el tango. Un tango bien distinto, un tango cantado. Este instrumento fue reemplazado por el piano debido a la necesidad de lograr un sonido mas balanceado. Las orquestas comenzaban a sumar instrumentos y el sonido de la guitarra se volvía imperceptible. Es por eso que la guitarra queda relegada para el uso de los payadores y sus versos.

Así es como el piano gana protagonismo. Roberto Firpo forma su propia orquesta en 1913 y es el responsable de la introducción del piano en el tango. Con gran ductilidad este instrumento se presta para realizar las más armoniosas melodías como también logra acompañar con precisión apasionada a los bailarines en sus coreografías. Sin duda uno de los mejores pianistas que tuvo el tango fue el maestro Osvaldo Pugliese, quien hizo hablar al piano, pronunciando los versos más hermosos hasta ahora escuchados.

El violín fiel desde el comienzo, más que como acompañante suele escuchárselo como solista. Propio de un sonido suave pero definido, logra sobre la paciencia de los demás instrumentos, variaciones inigualables. Es el encargado de aportar dulzura, de contrarrestar a las estructuras del contrabajo y de vez en cuando logra fusionarse con el bandoneón logrando un sonido único. Antonio Agri demostró talentosamente los innumerables sonidos que se pueden reproducir con este instrumento, que cabe en cualquier espacio, pero que llena la totalidad del alma.

El 2x4 bien marcado es pura responsabilidad del contrabajo. Este instrumento que acercan al tango Arolas, De Caro y Cobián, llega para quedarse. En 1918, se forma el cuarteto y se descubre un tango distinto, un tango como el de hoy. Junto con el piano, el contrabajo marca el tiempo musical, logrando un tango con una estructura precisa. Sin embargo este instrumento por su confección tiene más de una forma de tocarlo. El contrabajo se utiliza también para el canyengue o la milonga, golpeando el cordaje con la palma de la mano o con el arco. Recurso que se usa también en el bandoneón.

Como no hablar del bandoneón, instrumento alemán que el tango supo hacer bien porteño. El bandoneón llega para remplazar a la flauta y no solo logra su cometido sino que empapa a la música popular de una melancolía y fuerza arrabalera. Fue creado por Hermann Ulgh en 1835 como piano portátil y si bien no alcanzo el sonido buscado, con la ayuda de grandes ejecutores, el bandoneón puede tocar silencios. Respirando por su fueye y entonando cada pieza sobre la falda del músico. Ya a nadie se le ocurriría dejarlo afuera de la orquesta. Pobre bandoneón, aquel que fue instrumento de Piazzolla, no conoció el descanso, se mimetizo con el compositor y así lograron los tangos mas controvertidos para la época, dejándonos un legado de innumerables piezas extraordinarias como Libertango y Adiós Nonino, entre muchas otros.
Efraín Dávila
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